Laboratoria nació con el sueño atrevido de transformar el creciente sector de tecnología latinoamericano en una fuente de oportunidades para las mujeres de nuestra región

Hace unos años, comenzamos una agencia de desarrollo web en Lima. Éramos tres emprendedores novatos tratando de descifrar qué hacer, pero contra todo pronóstico, las cosas empezaron a salir bien. Cada vez teníamos más clientes, y comenzamos a armar un equipo de desarrollo. Salimos en busca de developers por todo Lima, sólo para darnos cuenta que no sería tan fácil. Los creadores de tecnología resultaron ser una especie escasa, y las mujeres en este espacio parecían estar en extinción.

Rápidamente nos empezamos a preguntar por qué. La respuesta fue sencilla: décadas de estereotipos diciéndonos que éste no es espacio para mujeres, y un sistema educativo que aún no descifra cómo adaptarse a un sector que cambia a pasos acelerados todos los días. En un episodio algo narcótico de sobre-confianza, decidimos comenzar Laboratoria para hacerle frente a ambos problemas.

Tras varios tropiezos y altas dosis de empatía, diseñamos una experiencia de aprendizaje única. No por su contenido o infraestructura, pero porque reúne a mujeres increíblemente talentosas dispuestas a luchar por un futuro mejor. Construimos un lugar en el que más allá de aprender programación o diseño, se viene a construir sueños compartidos que hacen que todo sea posible. Inspirados por la fortaleza de nuestras estudiantes, salimos a demostrarle a las mejores empresas que aunque nuestras sociedades nos hayan hecho pensar que un título universitario es lo único que nos da valor profesional, en el mundo de hoy y el de mañana, las habilidades son mucho más importantes que los diplomas.

Con sus primeros pasos, nuestras egresadas convencieron a empresas grandes y pequeñas de que somos una gran fuente de talento para sus equipos de desarrollo, y así empezamos a aliviarle a compañías líderes en toda la región la ardua tarea de encontrar talento técnico. Poco a poco, fuimos ayudando a cientos de empresas a cambiar cómo se ven y cómo trabajan, ayudándolas a convertirse en ejemplo de inclusión y diversidad. Tras ganarnos su confianza, empezamos a trabajar con esas mismas empresas para acelerar el paso de su transformación digital, impulsando el crecimiento de un sector que abre cada vez más oportunidades para nuestras egresadas y que estamos seguros va a transformar América Latina.

En el camino de llegar a miles de mujeres nos hemos convencido de que tener a más de nosotras creando tecnología hoy, es la mejor manera de asegurar que seamos parte de diseñar el futuro de nuestro mundo. Y un futuro co-diseñado por mujeres y hombres es sin duda alguna, un futuro mejor para la humanidad.

Hoy nuestro sueño se empieza a hacer realidad. Estamos cambiando las reglas del juego para construir una industria de tecnología competitiva, diversa e inclusiva, que genere oportunidades para todas las personas y que cambie el destino de nuestra región para mejor. Esa es nuestra contribución, y no podemos sentirnos más orgullosas.

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